Quiero contar aquí mi experiencia con Hezi, Nutricionistas y Dietistas en Bilbao.
La gente que no me ve desde hace tiempo, me dice: “¡Cómo has adelgazado!”. Y muchas de ellas me comentan: “Porque te veo comer, que si no, me preocuparía”. Incluso esto me lo han dicho mis amigas, y mi respuesta es: “¡Pero qué dirás! Si como más que antes”. Al contestar esto me dicen:“¿Si? Y yo: “Pues claro”.
Es verdad que como más frecuentemente y mejor que antes. También bebo muchísima más agua que antes, cosa que no hacía muy a menudo. Antes creía que el deporte lo era todo, y por eso comía lo que quería y luego me tiraba toda la semana haciendo ejercicio. Pero eso no producía ningún cambio. Cuando decidí hacer ejercicio sí que perdí bastante peso, pero llega un momento en que tu cuerpo se acostumbra y necesitas incorporar cambios en tu alimentación.
El año pasado hice mucho ejercicio y seguía teniendo esa tripita (que no era normal para todo el deporte que hacía) y estaba muy cansada. Me cansaba constantemente y dormía bien, pero aún así al final del día no podía con mi alma.
Es por ello que en verano le dije a mi madre: “quiero ir a un nutricionista a que me enseñe a comer, porque creo que algo hacemos mal”. Al principio todo fueron críticas: “pero si estás muy bien, no te hace falta ir a un nutricionista, mira todo el deporte que haces,…” .
Pero yo seguía convencida, me decidí y ¡os encontré!
Estos son los cambios que he introducido en estos meses en la alimentación:
- Beber mucha más agua (2 litros al día, y a veces un poco más) y en las comidas sólo un vaso. Casualidad, no he vuelto a tener infecciones de orina.
- Ahora desayunar es un placer. Cómo dice mi padre, ¡pero si los desayunos que os montáis parecen de hotel!. Me habéis descubierto un mundo nuevo, no sé que he hecho toda mi vida sin ese pan con tomate y jamón natural o sin cereales.
- Comer un hamaiketako sobre las 12 o así (un plátano) cosa que antes no hacía. O si la hacía, comía cualquier cosa (como después iba a hacer ejercicio…).
- Meter proteína en las comidas y comer en buena cantidad. Nunca nos quedamos con hambre.
- Merendar, algo que no hacía desde que era muy pequeña. Ese Actimel y esa barrita me saben a gloria.
- Y cenar como es debido.
En definitiva, me he dado cuenta de que la alimentación es un 90% y el ejercicio el 10% restante.
Con esto no quiero decir que vaya a dejar de hacer deporte, pero ahora lo hago más conscientemente. Antes parecía una loca del deporte, y ahora todo tiene su tiempo y lo disfruto más.
Otro cambio fundamental; el cansancio. Me dicen hace un año que tengo que trabajar en tres sitios diferentes saliendo de casa a las 8 de la mañana, y llegando a las 9 de la noche, y les hubiese dicho que ni loca. Ahora mismo con toda la carga de trabajo que tengo, más estudios, más compaginarlo con el deporte y vida social, ¡puedo con todo!. Hay días que me siento cansada, pero es lo normal. Antes estaba todo el día cansada.
Todo esto sin renunciar a alguna caña los fines de semana o algún dulce cuando el cuerpo me lo pide.
Mi cuerpo ha cambiado: la barriguita de la que hablaba antes ya no está, y me noto los brazos más tonificados a pesar de que ya no hago tanta pesa como hacía el año pasado.

En resumen, mi alimentación, mi cuerpo y mis rutinas han cambiado pero para mucho mejor.
Oihane S. (Bilbao)




